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En muchos
caso es posible detectar y tratar a tiempo una insuficiencia
renal. Se logra con campañas de educación
y divulgación sanitaria, así como mediante revisiones
médicas periódicas. También es importante el control
y seguimiento de ciertos procesos, como la diabetes, la tensión
arterial alta, el embarazo, etc., así como que la medicación y
las pautas dietéticas las determinen médicos especialistas.
Se recomienda acudir al médico en caso de notar lo siguiente:
- dolor al
orinar
- necesidad
de orinar con mucha frecuencia, acompañado de dolor en las
zonas lumbar o abdominal
- necesidad
de orinar escasa
- hinchazón
en ciertas zonas del cuerpo (edemas)
Muchas
veces, antes de que aparezcan los síntomas de una insuficiencia
renal, ya está establecida la enfermedad base que la causa. En
estos casos, las medidas irán destinadas a retrasar la aparición
del fracaso renal.
Es posible, de una forma genérica, tomar una serie de medidas
preventivas actuando sobre las diversas causas que provocan la
insuficiencia renal.
1. Enfermedades hereditarias
- Es
necesario efectuar un estudio genético y un buen
asesoramiento en planificación familiar, ya que la única
prevención que se puede aplicar consiste en evitar tener
descendencia.
2.
Enfermedades inflamatorias del riñón
- Tratamiento
eficaz de procesos infecciosos que puedan producir
glomerulonefritis (endocarditis bacteriana, amigdalitis
estreptocócica...)
3.
Diabetes
- Seguir
fielmente el tratamiento prescrito.
- Evitar un
descenso brusco de azúcar en sangre (hipoglucemia).
- Seguir
una dieta específica, establecida por el médico.
4.
Tensión arterial
- Evitar o
reducir la ingesta de alcohol.
- Disminuir
la ingesta de sal.
- Controlar
el sobrepeso.
- En
pacientes hipertensos, no abandonar nunca la medicación
indicada y cumplir con las dosis y pautas prescritas.
- Tomarse
la tensión arterial con regularidad.
5.
Infecciones urinarias
- En muchas
ocasiones las infecciones urinarias pasan inadvertidas por la
ausencia de síntomas específicos.
- En el sexo
femenino aparecen con más frecuencia en niñas, en
adolescentes coincidiendo con el comienzo de la menstruación
y relaciones sexuales y durante el embarazo.
- En caso
de embarazo se producen una serie de mecanismos que afectan el
buen funcionamiento de la micción, por lo que es importante
que el ginecólogo establezca un control al respecto.
- En el varón
la frecuencia aumenta si se presentan problemas
prostáticos.
- En los niños
hay que efectuar una serie de medidas
higiénicas: en los varones, mediante una correcta
limpieza del glande y, en las niñas, efectuando el lavado de
la zona urogenital de delante hacia atrás, nunca al revés,
para evitar la infección a causa de bacterias de la flora
rectal.
- Mantener
una correcta higiene durante la menstruación.
- Tras la
relación sexual es conveniente efectuar lavados asépticos de
los genitales.
- En casos
de relaciones con parejas no habituales o de higiene dudosa,
hay que usar preservativo.
- Si la
infección urinaria está establecida, hay que tomar líquidos
en abundancia, extremar las medidas higiénicas, evitar el
estreñimiento y seguir fielmente la medicación prescrita.
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